Por Miguel Moreno.
Hoy te cuento algo que no debes hacer si te has preguntado qué precio de salida le pongo a mi casa.
Tendrás que leer hasta el final para no caer en este fatídico error.
Y es un error fatídico porque si quieres vender tu casa lo único que conseguirás es no venderla.
El Domingo yo estaba comiendo puchero.
Y soy como un dragón de Komodo zampando.
Hasta aquí todo normal.
Hice una pausa para limpiarme los restos de caldo de las comisuras.
Y miro hacia el plato y veo 8 garbanzos que se están bañando porque ya había bajado la marea.
Lo que me llamó la atención es que había un garbanzo negro.
Pensé, joder que suerte la mía. Si estuviera comiéndome el roscón de reyes seguro que me hubiera tocado el haba y me tocaría pagarlo.
Bueno no voy a dramatizar pero todos alguna vez nos hemos comido un garbanzo negro sin darnos cuenta.
Y suele estar malo.
Preparé mi cuchara y mi primera intención fue catapultarlo.
Pero no. Decidí sacarlo del plato y ponerlo al lado.
Y así lo hice.
Y lo seguí observando y pensé en esos momentos que el color negro y todo lo relacionado con él era muy problemático hoy día.
Ya sabes, todo lo que tiene que ver con el color de piel y el racismo.
Sólo me faltó ponerme de rodillas con el brazo en el pecho y en silencio durante un minuto frente al garbanzo, y con la cabeza inclinada mostrando respeto, como en las competiciones deportivas.
Y seguí razonando que mi idea era muy clara al respecto.
Para mí no existe diferencia en el color de piel.
Para mí la diferencia lo marca si eres buena o mala persona.
Incluso esto es muy matizable.
Te lo aclaro.
Te has preguntado qué precio de venta ponerle a tu casa y te has visto tentado de preguntarle a tu vecino en qué precio vendió.
O tu cuñado te ha asesorado sobre qué precio de salida él pondría.
O en la tienda te han dicho que mengano vendió en un precio que tricano le dijo al carnicero.
O pon aquí todo lo que se te ocurre.
La verdad sobre un precio es que es una verdad muy relativa.
Salvo que tu vecino no te mienta, o que tu cuñado sea un agente inmobiliario especializado en la zona (que podría), o que el precio dicho por el pescadero no se haya desvirtuado por el boca-oreja.
Todos ellos se mueven en un nivel de verdad relativo a la cantidad de información de que dispone cada uno.
Esto es el elefante en la habitación visto desde varios ángulos.
Pero esta información puede estar muy lejos del valor de mercado (valor más probable al que se podría vender tu casa).
Y si tú te guías de estos consejos puedes terminar por poner un precio de venta que haga que tu propiedad no se venda.
Mira, tu vecino tu cuñado o tu pescadero son el auténtico garbanzo negro.
¿Y digo ésto porque ellos son malos? No. Aunque podrían serlo.
Y es así porque si te dejas asesorar por ellos su información está muy sesgada.
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