Por Miguel Moreno.
La nueva normalidad o anormalidad?
En esta entrada si sigues hasta el final descubrirás hacia dónde vamos.
Mira, ayer a la una y cuarto de la tarde iba caminando por la calle y cuando pasaba junto a la oficina del Padrón veo a un grupo de cuatro mujeres hablando con una señora funcionaria en la puerta.
Pude oír «… tenéis que entrar en la página web con un certificado digital o rellenar un
formulario online…»
Me llamó la atención porque eran las únicas personas que esperaban allí.
Automáticamente reduje mi paso legionario a paso cochinero cansino.
El grupo de mujeres parecían pertenecer al mismo grupo familiar.
Una mujer más mayor, otra de mediana edad, y dos más jóvenes que llevaban en brazos a sus hijos; cuatro generaciones por lo menos: la abuela, la madre, las nietas, y los bisnietos.
Las mujeres mayores llevaban unos mandiles con bolsillos delante donde tenían metidas sus manos mientras escuchaban. Ahí caben muchas cosas pensé.
El grupo familiar echó a andar en mi misma dirección hacia la plaza del Ayuntamiento, una vez diligentemente despachada o informada por la señora funcionaria.
Y una de las mujeres jóvenes dijo «… Joé esta gente no quiere trabajar…»
Me hizo gracia y sonreí. Su tono de voz era tranquilo, y el resto del grupo no dijo nada.
Y por qué te cuento esto?
Porque esta es la nueva normalidad, dónde algunos servicios públicos obligan al usuario a ser una Juana Paloma, yo me lo guiso y yo me lo como.
Si una persona tiene menos cero competencias digitales, o por desgracia es analfabeta, ¿qué se puede hacer?
Esto es una anormalidad señoras y señores.
Y no estoy hablando de virus informáticos o de un ataque de pulso electromagnético.
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